Cada vez más viviendas dedican uno de sus espacios a oficina doméstica. Tanto los papeles que acumulamos en casa como el ordenador, la impresora, el router y todos los consumibles asociados a estos dos dispositivos que ya forman parte de nuestra vida exigen un espacio práctico y a la medida que los acoja de forma privativa.
Además, cada vez son más los profesionales que deciden montar su oficina en casa, y que se desplazan a las instalaciones de sus clientes sólo para presentar sus ofertas y proyectos.
Por eso no hablamos del clásico ‘despacho’ que antaño tenían las casas señoriales, ni tampoco de un cuarto de estudio, más propio de los jóvenes, sino más bien de un espacio dedicado al trabajo, aunque en muchas ocasiones sea necesario instalarlo en habitaciones de uso compartido.
Lo ideal es dedicar una habitación a oficina. Pero no siempre es imprescindible.
En los pisos pequeños, puede compartir el espacio con el dormitorio o situarse en el salón, pero en ese caso conviene diferenciar los espacios.
Espacios
Puedes dedicar diferentes espacios de la casa a oficina. Si necesitas recibir visitas, lo ideal es que se encuentre en una zona próxima a la entrada de la casa para que interfiera mínimamente en otros aspectos de la rutina diaria.
Cuando son importantes el silencio y la privacidad, entonces la buhardilla o el sótano, o en su defecto una habitación interior, pueden ser la mejor opción. En los dormitorios grandes, puede ocupar un espacio diferenciado por un biombo o un murete.
En espacios muy pequeños puede situarse un centro de trabajo bajo la escalera, dentro de un armario empotrado, en la entrada de la casa o en un rincón del salón.
Iluminación
La oficina debe ocupar un espacio de la casa bien iluminado donde los reflejos no impidan ver la pantalla con nitidez (se pueden usar estores o cortinas de lamas para graduar la luz).
Si la estancia tiene poca iluminación natural o para trabajar por la noche, se recomienda una buena luz, parecida a la natural, a 70 cm de altura de la mesa de trabajo. Y también una luz ambiente en la pared tras el ordenador para reducir el esfuerzo visual.
Paredes y color
En general, los colores neutros favorecen la concentración, pero no dejes que la norma decida por ti. Si la habitación está orientada a norte, busca un color cálido, porque los azules y grises acentuarán la sensación de frialdad de la estancia.
Si da mucho el sol, puedes intensificar los tonos (por ejemplo, un chocolate o un verde musgo). Cualquier tono con un toque empolvado de gris pasará por neutro (desde un malva a un naranja, y quedará perfecto).
Escritorio y ergonomía
Marcará la elección del escritorio el tipo de ordenador. No es lo mismo una CPU y una pantalla que un portátil. Para cada caso necesitarás un escritorio de mayor o menor tamaño. En cualquier caso conviene que tenga ruedas para desplazarlo cuando sea necesario y para limpiar mejor entre el cableado.
La silla es un capítulo importante si vas a pasar muchas horas. Las mejores son las de oficina, con cinco ruedas, posa brazos y regulables en altura y en el respaldo (zona lumbar). La pantalla debe estar a 50 cm de la cara y con una inclinación respecto a la línea horizontal de la vista de 10 a 60 grados.
Tecnología y cableado
Son casi imprescindibles ordenador e impresora multifunción, además de conexión a internet, preferentemente Wi-Fi, y red eléctrica con suficientes tomas, además estabilizadores de voltaje, esos dispositivos especiales que evitan los picos de voltaje.
Es una buena costumbre evitar el abuso de regletas (que sobrecargan el sistema eléctrico y pueden resultar peligrosas).
Almacenaje
Revisteros, bandejas de escritorios, archivos de cartón… Cada vivienda y cada persona o familia puede tener necesidades especiales. Una estanterías frente al ordenador donde tener los consumibles más usuales o un pequeño buck pueden ser muy útiles.
Por lo demás, lo mejor es evitar tener demasiados archivos y así evitamos imprimir más de la cuenta.
FOTOS:
Mac&Mac Interiors, decor 8 y Amanda Nisbet











