El cuarto de lavado y plancha es un espacio que suele obviarse cuando se planifica una casa nueva o una reforma. ¡Qué lástima, siendo tan práctico y útil a la hora de mantener el orden!
El lavado y planchado de la ropa son tareas que a menudo comparten espacio con la cocina y la sala de estar. Pero no hay nada que más se agradezca que disponer de un sitio independiente para ello. Aprende cómo planificarlo y organizarlo para que cumpla su función.
Lo normal es trasladar la lavadora y la secadora, si la hubiera, a un espacio independiente: habitación o tendedero cubierto. Es muy práctico también disponer ahí de un lavadero para el lavado a mano y para dejar prendas en remojo. Un cesto para la ropa sucia y un espacio para depositar la ropa limpia que necesita plancha son también imprescindibles.
La zona de plancha debe compartir metros con el lavado de la ropa. Lo ideal es reservarle un espacio amplio y cómodo, para que la “ingrata” tarea se pueda realizar a gusto. Es imprescindible disponer de barras de armario y perchas para colgar la ropa limpia y planchada y de baldas o cestos planos para depositar allí la lencería de la casa y las toallas.
Son prácticos los pequeños cestos o cajones para ir colocando la ropa interior de cada miembro de la familia, de modo que cada uno lo pueda recoger para trasladarlo a su dormitorio. Pueden ser ratán, mimbre, madera o rejilla de plástico.
Una buena planificación exige que se prevea la entrada de luz natural y también una iluminación artificial (preferiblemente luz blanca) que permita realizar las tareas sin molestas sombras y ahorrando electricidad a base de LEDs o lámparas de bajo consumo.
Si se dispone del espacio suficiente, es una excelente idea añadir una pequeña mesa de costura, con máquina de coser, cajones o cestos con la ropa que necesita un “repaso” con la aguja, etc. A volar tu imaginación y aprovechar el espacio al máximo.
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