La decoración de estilo náutico o marinero no pierde un ápice de vigencia, aunque a veces quede relegado sólo a dormitorios y cuartos de baño infantiles…
Pero también puede ser ideal para una casa contemporánea, sin que parezca la cueva de un viejo ‘lobo de mar’. Se trata de poner sutiles toques en la decoración y alguna pieza de alto impacto. El resultado es una casa chic, luminosa y relajante, casi tanto como el propio mar…
La decoración marinera o de estilo náutico sirve para ‘refrescar’ los ambientes y crear una sensación de espacio limpio y cargado de energía positiva. Lo malo es que es igualmente fácil caer en la extravagancia o en un estilo recargado que logra justo el efecto contrario.
Lo que aquí te proponemos es huir de los excesos y dejarte llevar por tu lado soñador y aventurero. Esta casa, sea invierno o verano, te hará pensar que estás siempre de vacaciones…
1. Pon en diferentes paredes de la casa un friso de madera en blanco o crema, o bien con madera sin tratar que luego puedes pintar en el color que quieras (azul celeste, navy, marino, marrón oscuro…).
2. Juega con los contrastes de blanco y azul en los tapizados y los tejidos de cortinas, cojines, colchas de camas, etc., pero matiza con un tono neutro, por ejemplo beige o capuccino, en las paredes que actúe como fondo.
3. Cuando te parezca que hay demasido azul y blanco, emplea un sutil toque de rojo en algún pequeño detalle para que la decoración no sea demasiado predecible y aburrida.
4. Elige un solo motivo importante, quizá una antigüedad, para destacar en la casa: un barco, un gran salvavidas vintage, unos remos…
5. Sitúa en diferentes puntos de la casa, y de forma sutil piezas recogidas del mar. Por ejemplo, puedes agrupar piedras del mismo tamaño en un jarrón, llenar una bonita botella de arena de playa muy fina, situar bandeja con conchas, erizos y estrllas de mar.
6. También puedes forrar marcos de espejos, pies de lámparas o bandejas con conchas de mar o piezas nacaradas, con ayuda de una pistola de pegamento termofusbible.
7. Juega a poner piezas vintage que recuerden las grandes travesías en barco, como por ejemplo un grupo de maletas antiguas, una bola del mundo antigua, etc. Pero, ¡ojo!, no las sitúes todas en el mismo espacio visual.
8. En los baños y dormitorios un espejo redondo sobre el lavabo o sobre la cómoda recordará la silueta de un ojo de buey, sin necesidad de ser más explícito…
9. Contrasta muebles en madera blanca, roble desgastado, caoba o incluso lacados en negro con sofás de loneta blanca o rayas, sillones de mimbre o ratán…
10. Juega con los grandes contrastes… Si te parece que te has pasado con lo marinero, incluye una alfombra o tapizado con un print de cebra o un solo detalle en color rojo en un lugar destacado… Aunque parezca increíble es entre esos grandes contrastes cuando los detalles destacan más.
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